domingo, 5 de octubre de 2014

Actividad de Comprensión lectora: La Insignia


Texto narrativo literario: cuento


La insignia


Julio Ramón Ribeyro

Hasta ahora recuerdo aquella tarde en que al pasar por el malecón divisé en un pequeño basural un objeto brillante. Con una curiosidad muy explicable en mi temperamento de coleccionista, me agaché y después de recogerlo lo froté contra la manga de mi saco. Así pude observar que se trataba de una menuda insignia de plata, atravesada por unos signos que en ese momento me parecieron incomprensibles. Me la eché al bolsillo y, sin darle mayor importancia al asunto, regresé a mi casa. No puedo precisar cuánto tiempo estuvo guardada en aquel traje que usaba poco. Sólo recuerdo que en una oportunidad lo mandé a lavar y, con gran sorpresa mía, cuando el dependiente me lo devolvió limpio, me entregó una cajita, diciéndome: "Esto debe ser suyo, pues lo he encontrado en su bolsillo". Era, naturalmente, la insignia y este rescate inesperado me conmovió a tal extremo que decidí usarla.

Aquí empieza realmente el encadenamiento de sucesos extraños que me acontecieron. Lo primero fue un incidente que tuve en una librería de viejo. Me hallaba repasando añejas encuadernaciones cuando el patrón, que desde hacía rato me observaba desde el ángulo más oscuro de su librería, se me acercó y, con un tono de complicidad, entre guiños y muecas convencionales, me dijo: "Aquí tenemos libros de Feifer". Yo lo quedé mirando intrigado porque no había preguntado por dicho autor, el cual, por lo demás, aunque mis conocimientos de literatura no son muy amplios, me era enteramente desconocido. Y acto seguido añadió: "Feifer estuvo en Pilsen". Como yo no saliera de mi estupor, el librero terminó con un tono de revelación, de confidencia definitiva: "Debe usted saber que lo mataron. Sí, lo mataron de un bastonazo en la estación de Praga". Y dicho esto se retiró hacia el ángulo de donde había surgido y permaneció en el más profundo silencio. Yo seguí revisando algunos volúmenes maquinalmente pero mi pensamiento se hallaba preocupado en las palabras enigmáticas del librero. Después de comprar un libro de mecánica salí, desconcertado, del negocio.
Durante algún tiempo estuve razonando sobre el significado de dicho incidente, pero como no pude solucionarlo acabé por olvidarme de él. Mas, pronto, un nuevo acontecimiento me alarmó sobremanera. Caminaba por una plaza de los suburbios cuando un hombre menudo, de faz hepática y angulosa, me abordó intempestivamente y antes de que yo pudiera reaccionar, me dejó una tarjeta entre las manos, desapareciendo sin pronunciar palabra. La tarjeta, en cartulina blanca, sólo tenía una dirección y una cita que rezaba: SEGUNDA SESIÓN: MARTES 4. Como es de suponer, el martes 4 me dirigí a la numeración indicada. Ya por los alrededores me encontré con varios sujetos extraños que merodeaban y que, por una coincidencia que me sorprendió, tenían una insignia igual a la mía. Me introduje en el círculo y noté que todos me estrechaban la mano con gran familiaridad. En seguida ingresamos a la casa señalada y en una habitación grande tomamos asiento. Un señor de aspecto grave emergió tras un cortinaje y, desde un estrado, después de saludarnos, empezó a hablar interminablemente. No sé precisamente sobre qué versó la conferencia ni si aquello era efectivamente una conferencia. Los recuerdos de niñez anduvieron hilvanados con las más agudas especulaciones filosóficas, y a unas digresiones sobre el cultivo de la remolacha fue aplicado el mismo método expositivo que a la organización del Estado. Recuerdo que finalizó pintando unas rayas rojas en una pizarra, con una tiza que extrajo de su bolsillo.

Cuando hubo terminado, todos se levantaron y comenzaron a retirarse, comentando entusiasmados el buen éxito de la charla. Yo, por condescendencia, sumé mis elogios a los suyos, mas, en el momento en que me disponía a cruzar el umbral, el disertante me pasó la voz con una interjección, y al volverme me hizo una seña para que me acercara.
-Es usted nuevo, ¿verdad? -me interrogó, un poco desconfiado.
-Sí -respondí, después de vacilar un rato, pues me sorprendió que hubiera podido identificarme entre tanta concurrencia-. Tengo poco tiempo.
-¿Y quién lo introdujo?
Me acordé de la librería, con gran suerte de mi parte.
-Estaba en la librería de la calle Amargura, cuando el...
-¿Quién? ¿Martín?
-Sí, Martín.
-¡Ah, es un colaborador nuestro!
-Yo soy un viejo cliente suyo.
-¿Y de qué hablaron?
-Bueno... de Feifer.
-¿Qué le dijo?
-Que había estado en Pilsen. En verdad... yo no lo sabía.
-¿No lo sabía?
- No -repliqué con la mayor tranquilidad.
-¿Y no sabía tampoco que lo mataron de un bastonazo en la estación de Praga?
-Eso también me lo dijo.
-¡Ah, fue una cosa espantosa para nosotros!
-En efecto -confirmé- Fue una pérdida irreparable.
Mantuvimos una charla ambigua y ocasional, llena de confidencias imprevistas y de alusiones superficiales, como la que sostienen dos personas extrañas que viajan accidentalmente en el mismo asiento de un ómnibus. Recuerdo que mientras yo me afanaba en describirle mi operación de las amígdalas, él, con grandes gestos, proclamaba la belleza de los paisajes nórdicos. Por fin, antes de retirarme, me dio un encargo que no dejó de llamarme la atención.
-Tráigame en la próxima semana -dijo- una lista de todos los teléfonos que empiecen con 38.
Prometí cumplir lo ordenado y, antes del plazo concedido, concurrí con la lista.
-¡Admirable! -exclamó- Trabaja usted con rapidez ejemplar.
Desde aquel día cumplí una serie de encargos semejantes, de lo más extraños. Así, por ejemplo, tuve que conseguir una docena de papagayos a los que ni más volví a ver. Más tarde fui enviado a una ciudad de provincia a levantar un croquis del edificio municipal. Recuerdo que también me ocupé de arrojar cáscaras de plátano en la puerta de algunas residencias escrupulosamente señaladas, de escribir un artículo sobre los cuerpos celestes, que nunca vi publicado, de adiestrar a un menor en gestos parlamentarios, y aun de cumplir ciertas misiones confidenciales, como llevar cartas que jamás leí o espiar a mujeres exóticas que generalmente desaparecían sin dejar rastros.
De este modo, poco a poco, fui ganando cierta consideración. Al cabo de un año, en una ceremonia emocionante, fui elevado de rango. "Ha ascendido usted un grado", me dijo el superior de nuestro círculo, abrazándome efusivamente. Tuve, entonces, que pronunciar una breve alocución, en la que me referí en términos vagos a nuestra tarea común, no obstante lo cual, fui aclamado con estrépito.

En mi casa, sin embargo, la situación era confusa. No comprendían mis desapariciones imprevistas, mis actos rodeados de misterio, y las veces que me interrogaron evadí las respuestas porque, en realidad, no encontraba una satisfactoria. Algunos parientes me recomendaron, incluso, que me hiciera revisar por un alienista, pues mi conducta no era precisamente la de un hombre sensato. Sobre todo, recuerdo haberlos intrigado mucho un día que me sorprendieron fabricando una gruesa de bigotes postizos pues había recibido dicho encargo de mi jefe.
Esta beligerancia doméstica no impidió que yo siguiera dedicándome, con una energía que ni yo mismo podría explicarme, a las labores de nuestra sociedad. Pronto fui relator, tesorero, adjunto de conferencias, asesor administrativo, y conforme me iba sumiendo en el seno de la organización aumentaba mi desconcierto, no sabiendo si me hallaba en una secta religiosa o en una agrupación de fabricantes de paños.
A los tres años me enviaron al extranjero. Fue un viaje de lo más intrigante. No tenía yo un céntimo; sin embargo, los barcos me brindaban sus camarotes, en los puertos había siempre alguien que me recibía y me prodigaba atenciones, y en los hoteles me obsequiaban sus comodidades sin exigirme nada. Así me vinculé con otros cofrades, aprendí lenguas foráneas, pronuncié conferencias, inauguré filiales a nuestra agrupación y vi cómo extendía la insignia de plata por todos los confines del continente. Cuando regresé, después de un año de intensa experiencia humana, estaba tan desconcertado como cuando ingresé a la librería de Martín.

Han pasado diez años. Por mis propios méritos he sido designado presidente. Uso una toga orlada de púrpura con la que aparezco en los grandes ceremoniales. Los afiliados me tratan de vuecencia. Tengo una renta de cinco mil dólares, casas en los balnearios, sirvientes con librea que me respetan y me temen, y hasta una mujer encantadora que viene a mí por las noches sin que yo la llame. Y a pesar de todo esto, ahora, como el primer día y como siempre, vivo en la más absoluta ignorancia, y si alguien me preguntara cuál es el sentido de nuestra organización, yo no sabría qué responderle. A lo más, me limitaría a pintar rayas rojas en una pizarra negra, esperando confiado los resultados que produce en la mente humana toda explicación que se funda inexorablemente en la cábala

FIN
PARA LOS MAESTROS

ESTRATEGIAS COGNITIVAS
ESTRATEGIAS METACOGNITIVAS
Para el antes

Conectar:
Observa la imagen de una insignia y a partir de la pregunta: ¿qué palabras están podrían estar relacionadas  a esta imagen? Las respuestas se anotan en la pizarra.

Predecir y preguntar
Lee el titulo que aparece en la pizarra: “La insignia”; luego contesta:
¿De qué tipo de texto  crees que se trate?¿por qué? ¿Qué estructura tendrá?



Tarea ¿para qué me servirá buscar palabras que se relacionen con la imagen? 

Estrategia:
Cómo identificaste  el tipo de texto? ¿Cómo reconociste  la estructura del texto?

Sujeto/Persona:
¿Cómo reconociste   los hechos principales  de la lectura?
¿Cómo debes buscar información específica?
¿Cómo pudiste  encontrar información implícita en el texto?

Para el durante

Visualizar
Lee el siguiente fragmento de la lectura; luego describe el lugar en que ocurren los hechos…
La tarjeta, en cartulina blanca, sólo tenía una dirección y una cita que rezaba: SEGUNDA SESIÓN: MARTES 4. Como es de suponer, el martes 4 me dirigí a la numeración indicada. Ya por los alrededores me encontré con varios sujetos extraños que merodeaban y que, por una coincidencia que me sorprendió, tenían una insignia igual a la mía. Me introduje en el círculo y noté que todos me estrechaban la mano con gran familiaridad. En seguida ingresamos a la casa señalada y en una habitación grande tomamos asiento. Un señor de aspecto grave emergió tras un cortinaje y, desde un estrado, después de saludarnos, empezó a hablar interminablemente. No sé precisamente sobre qué versó la conferencia ni si aquello era efectivamente una conferencia. Los recuerdos de niñez anduvieron hilvanados con las más agudas especulaciones filosóficas, y a unas digresiones sobre el cultivo de la remolacha fue aplicado el mismo método expositivo que a la organización del Estado. Recuerdo que finalizó pintando unas rayas rojas en una pizarra, con una tiza que extrajo de su bolsillo

Anticipar contenidos o predecir
Antes de iniciar  cada  párrafo, preguntar por lo que puede ocurrir con el personaje (siempre siguiendo el hilo de la trama)Por ejemplo, antes de iniciar el segundo párrafo: ¡qué puede haber ocurrido  desde que  decidió usar la insignia?

Inferir
Explica oralmente el significado de las palabras, frases o expresiones  dentro del texto.

Identificar las ideas principales:
Después de leer cada párrafo sumilla , escribiendo a la derecha de cada uno de ellos.





Estrategia
¿Qué palabras debo usar para  hacer la descripción? ¿cómo escribo una descripción?

¿Cómo reconoceré  los hechos principales  de la lectura?

¿Cómo debo buscar información específica?
¿ Cómo puedo   inferir los hechos  que sucederán en el siguiente párrafo?


Sujeto/Persona:
¿Como te sentiste cuando explicaste con tus propias palabras el significado de las palabras de la lectura?

¿Que errores evitarás la próxima vez que identifiques ideas principales?
















Para el después

Conectar
Frente las siguientes ideas escribe un ejemplo de lo que sucede en nuestra realidad:

Sintetizar
Lee todas las sumillas que hiciste durante la lectura y elabora un resumen del texto

Hacer preguntas
Escribe 5 preguntas que le harías al personaje principal  si tuvieras la oportunidad de entrevistarlo.
Escribe 2 preguntas  sobre el inicio; 2 sobre el nudo y 2 sobre el final. Las  respuestas  las  debemos encontrar  en el texto. 


Tarea
¿Qué aprenderé formulando preguntas al personaje principal?

¿Lograré hacer el resumen usando las sumillas que realicé?

Estrategia
¿Qué tendrás en cuenta para construir las preguntas sobre los hechos de la historia’
¿Qué pasos seguiste para comprender la historia?
Persona
¿Te fue fácil comprender lo que había pasado con el protagonista?

¿Comprendiste la trama de la historia?

PARA LOS ESTUDIANTES
Lee con detenimiento; luego resuelve. 

Nivel literal

1. ¿Desde cuando  el personaje principal decidió   usar  la insignia? ¿ por qué?

_________________________________________

2. ¿Que  acontecimiento causó  su  desconcierto  cuando  fue a la librería?

________________________________________

3.  ¿Que encargos extraños tuvo que cumplir el dueño de la insignia?

A    llevar la insignia a la lavandería
            B    Hacer un listado de los teléfonos que terminaban en 38
            C.   Conseguir una docena de papagayos
            D    Hacer un croquis del edificio municipal de una ciudad 

 Son ciertas:
a) Todas
b)  A, B, C y D
c)  B, C y D
d)  A, C y D


Nivel inferencial
4. ¿Que consecuencias positivas trajo para la vida del narrador el haber comenzado a usar la insignia que un día se encontró en un basural?

_________________________________________________

5. ¿Que hechos  resumen la  historia?

  A.   Un día, un hombre se encontró una insignia de plata en un basural y después de                   mucho tiempo empezó a usarla
        B.   Desde que la usó conoció muchos lugares y mucha personas y casi sin
   darse cuenta se hizo de una posición social  y de dinero
        C.   Ahora es presidente  de la organización y sigue desconcertado por todo lo
  que le pasa pues no sabe que es lo que en realidad lo ha conducida hasta
  ahí.
        D.   En una librería conoció a Martín y èl le dio  el primer encargo
        E. Hacía encargos que nunca componedor de qué se trataban, por eso ganaba  mucho            dinero.

 a)  A, B, C y D
 b)  A, B, D y E
 c)  Todas
 d )  A, B y C

6. ¿Cual es el tema de la historia?
a) La casualidad
b) La sorpresa
c) El misterio y la sorpresa
d) Fortuna fácil

7. Se puede deducir de la ORGANIZACIÓN a la que finalmente llegó a pertenecer el portador de la insignia...

a) se trataba de la mafia organizada
b) era una organización de ayuda a necesitados del mundo
c) era una organización clandestina
d) era un organización de políticos que estaban en contra del gobierno
e) ninguna de las anteriores

8. ¿Que elemento captura la atención del lector desde el inicio?
a)  El misterio
b)  La curiosidad
c)  La Ingenuidad del personaje
d)  La ignorancia

9. ¿En qué pasaje la narración alcanza  el  clímax? ,
a) Cuando el personaje principal encuentra la insignia
b) Cuando le entregan al protagonista una tarjetita que decía “SEGUNDA
    SESION: MARTES 4"
c) Cuando le devuelven una cajita con la insignia dentro en la lavandería
d) Cuando lo nombran presidente de la organización.


Nivel critico
10) ¿Qué sensación provocó  en ti   el hecho de que la historia esté narrada en primera persona? Explica

11) ¿Qué  hubiera pasado si el protagonista de la trama no se hubiese puesto la insignia? Explica

Bernardita Gladys Mansilla Ayala





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